Borja Sémper siempre ha sido un verso suelto en el PP. Vivió los años más crudos de ETA en la primera línea política, esa que ahora abandona desencantado por el auge de los discursos extremistas y por el acercamiento de su hasta ahora partido a los postulados de Vox. "Una y mil veces volvería a comprometerme por la democracia, por la convivencia y por la libertad, aunque fuera a costa de mi juventud", sostuvo en rueda de prensa el ya ex diputado vasco.Borja Sémper siempre ha sido un verso suelto en el PP. Vivió los años más crudos de ETA en la primera línea política, esa que ahora abandona desencantado por el auge de los discursos extremistas y por el acercamiento de su hasta ahora partido a los postulados de Vox. "Una y mil veces volvería a comprometerme por la democracia, por la convivencia y por la libertad, aunque fuera a costa de mi juventud", sostuvo en rueda de prensa el ya exdiputado vasco.En su despedida, Sémper ha pedido que "vuelva el respeto" a la política, porque "entre diferentes tenemos que convivir". Para él, "aún queda mucho por hacer, pero hemos avanzado y hemos hecho mucho". Recordó que siempre ha querido expresar sus ideas "con respeto". Y lo explicó: "Aunque hoy no lo parezca, es la forma más eficaz de defender las ideas propias".Aclaró, por otro lado, que su decisión de abandonar la política no tiene "nada que ver con hipotéticas discrepancias" con su partido, en el que se siente "extraordinariamente cómodo", y ha asegurado que responde a su intención de dar a su familia "otro entorno y otra perspectiva".Borja Sémper resaltó que entró en política siendo muy joven. "Entré por una razón clara: suponía implicarte hasta las últimas consecuencias, literalmente", explicó ante los medios. Así, rememoró la época en la que llevó escolta o estuvo protegido por la Guardia Civil y por la Ertzaintza, a quienes agradeció su labor, pero aclaró: "Nadie podrá decir que he abusado de esta circunstancia". Y siguió reivindicando que "mereció la pena".Quiso hacer Sémper también "una defensa cerrada del ejercicio de la política y del político", sobre todo de aquellos que se encargan, como dijo, "de las pequeñas cosas". Asimismo, tuvo un mensaje para la ya extinta banda terrorista ETA: "No pudieron matarme, pero tampoco pudieron amarrarme la vida". En ese sentido, avisó de que no encontrarán en él "rencor" pero "tampoco olvido".Al atender las preguntas de los periodistas, el exdirigente desveló "afecto recíproco con Pablo Casado" al comunicarle su decisión. "Me incomoda mucho un clima de confrontación permanente en la política", continuó, antes de añadir que le apasiona "la discrepancia" pero rechaza el "enfrentamiento gratuito". No quiere, dijo, "convertir al adversario en enemigo". Sémper terminó: "Tengo la sensación de que la política transita por un camino poco edificante".

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