NANI F. CORES

  • La Casa Encendida dedica una exposición a sus años como dibujante de historietas.
  • Personajes como Slober o fanzines como 'Vicios Modernos' marcarían su metamorfosis hacia la pintura.
  • Personaje clave de la Movida, ejerció de puente de los movimientos contraculturales de Barcelona y Madrid.

Ceesepe en 1981

"Podré cumplir el sueño de alquilar un piso, para llenarlo de mesas, caballetes, pinceles, plumillas, tubos de acrílicos, acuarelas, lapiceros de todos los números, colores y tamaños; y lienzos, cartones y cartulinas. Lo perfumaré con aguarrás todos los días, me perfumaré con aguarrás y llevaré una bata llena de manchas de pintura por todas las fiestas". El fragmento forma parte de la carta con la que Carlos Sánchez Pérez, conocido como Ceesepe (Madrid, 1958-2018), anunciaba en 1983 su despedida del mundo de la historieta para iniciar una nueva etapa como pintor con primera parada en París.

Antes de convertirse en el pintor que anhelaba ser, un jovencísimo Ceesepe se curtiría durante una década como dibujante de cómics. Su historia arrancaba en los primeros años 70 con otra carta, la que envió a la mítica revista Star -emblema de la contracultura- con una historieta pintada a boli protagonizada por un personaje llamado Slober. El director de la revista quedó impactado por la fuerza de la historieta y le prometió publicarla si la repetía a tinta china. Poco después descubriría que detrás de aquella creación se encontraba un joven de apenas 16 años.

"Slober fue el personaje emblemático del Ceesepe de aquella época: una especie de ácrata, anarquista, calvo melenudo, políticamente muy incorrecto... Hoy dudo mucho que se pudiera editar algo así pero hay que entender el contexto de estos años, con Franco a punto de morirse, en un país donde los más jóvenes lo que querían era vivir en libertad, tenían un universo propio que no era el de sus padres y querían romper con la vida que llevaban en sus casas", cuenta Elsa Fernández-Santos.

Ella ha sido la encargada de dar forma a la exposición Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983, que puede verse hasta el 22 de septiembre en La Casa Encendida de Madrid. Un recorrido de apenas una década por la que, sin embargo, representa de las épocas clave y más interesantes del artista, el embrión que dio pie a toda su trayectoria posterior y que refleja, también, un singular retrato de la vida que siguió al fin de la dictadura en nuestro país.

"Es un recorrido en el que se ve como un dibujante de historietas de cómic underground en un momento dado se libera de ese mundo, de ese trazo y se convierte en un pintor con un universo y poética propios. Es su propio mundo vinculado a Madrid, a sus vivencias y repleto de color", señala la comisaria.

Ceesepe. Vicios modernos, 1978.

Ceesepe. Vicios modernos, 1978. Tinta china, collage, trama y letras transferibles sobre papel vegetal, 29.5 x 21 cm. Historia original incompleta, 20 pp. Publicada originalmente en Star, Barcelona, Producciones editoriales.

La exposición, que se empezó a gestar en 2016 y que contó con la complicidad del propio Ceesepe hasta su muerte el pasado año, reúne casi 300 piezas entre obra y cómics originales -conservados durante años por el artista-, cuadernos, revistas, juegos, fotografías, la película El día que muera Bombita y publicaciones vinculadas a esos años y a los cómics más relevantes del artista. "Es sorprendente la cantidad de horas de trabajo que hay aquí porque era una época sin ordenadores y todo lo hacía a mano dibujando, calcando, con tinta china, collages... y de forma autodidacta", explica Fernández-Santos, para quien el material guardado por Ceesepe "te da una medida de alguien que valora mucho trabajo. Una amiga suya decía que era un coleccionista de su propia obra".

De esta manera, la primera parte de la exposición está repleta de materiales muy curiosos como sus primeros cómics elaborados con 13 y 14 años en minúsculos libritos del tamaño de una caja de cerillas durante sus años escolares o los cuadernos "que no tiraba nunca y donde se refleja esa compulsión permanente por dibujar, crear y anotar", en los que pintaba o pegaba fotografías de actrices, músicos, dictadores... en las que buscaba fisionomías que luego trasladaba al cómic.

Ceesepe fue también la figura que ejerció de puente cultural entre la Barcelona y el Madrid de aquellos años. Vinculado a la mencionada Star y al grupo de dibujantes de la ciudad condal que también publicaban en El Rrollo Enmascarado -como Nazario y Xavier Mariscal-, acercó todas esas publicaciones a la capital a través de un puesto de cómics que montó en el Rastro. "Todos esos movimientos libertarios y contraculturales que había en las Ramblas los trajo a Madrid, que era una ciudad mucho más gris y castigada por la dictadura".

El Rastro fue también el lugar donde conocería al fotógrafo Alberto García-Alix y donde se gestaría en 1976 la Cascorro Factory, su propio sello para vender sus publicaciones artesanales -que fotocopiaban y traducían de otras del underground norteamericano-. La Cascorro también auspiciaría el nacimiento de Vicios Modernos, mítico fanzine creado a partir de fotografías de Alix que da título a la exposición y en el que colaboraron otros amigos como El Hortelano y Ouka Lele. "Es aquí donde este grupo de jovencitos, que luego tendrán un papel muy importante en la Movida, se conoce y donde empiezan a crear su propio universo".

Por su parte, la segunda sala está dominada por el color -que tanto protagonismo tendría en sus pinturas posteriores-. Aquí destacan El tacón cubano, una historieta en la que el formato del dibujo ya es mucho más grande; algunos de los dibujos que realizó para la ópera prima de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón; y dos de sus cómics más sofisticados en los que las viñetas ya casi son cuadros: El día que muera Bombita y Estrellita se va a Nueva York, cuya portada publicada en El Víbora 26 - y que supuso el fin de su carrera como dibujante de cómics- ya es directamente un lienzo. La exposición se completa con dos espacios audiovisuales, uno en el que se proyecta el cortometraje El día que muera Bombita (1983), realizado a partir del cómic del mismo título para Televisión Española; y otro titulado Mis años Ceesepe con fotografías de Alix de aquella época.

Parte de la exposición 'Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983’.

Parte de la exposición 'Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983’.

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