R. R. Z. / GRÁFICO: CARLOS GÁMEZ

Lesiones de Rafa Nadal

El 11 de septiembre de 2001 Rafa Nadal debutó como tenista profesional. Era una joven promesa de tan solo 15 años recién cumplidos, y aquel día cayó ante Guillermo Platel tras desperdiciar 13 bolas de partido.

Más de 17 años después, su carrera ha superado con creces las expectativas más optimistas. Pero tanto tiempo en la élite de un deporte tan exigente son muchos, y la trayectoria del balear, un tenista en el que el físico es parte fundamental, ha estado plagada de lesiones.

El balear, ya con 32 años, acumula numerosos problemas físicos en los últimos años. El último de ellos, unas molestias en su tobillo derecho que le han obligado a pasar por el quirófano para someterse a una artroscopia, le ha impedido participar en el Masters 1.000 de París y también le ha hecho renunciar a la Copa de Maestros, con lo que ha perdido el número 1 del mundo.

Rafa Nadal ha pasado dos momentos críticos a lo largo de su carrera, y de los dos logró levantarse para volver aún más fuerte, si es que eso era posible. El primer gran revés de su carrera llegó en 2012. Su lesión en el tendón rotuliano de la pierna izquierda le hizo decir basta tras caer en la segunda ronda de Wimbledon ante un jugador ‘menor’, Lukas Rosol, algo más de un mes después de haber levantado su séptimo Roland Garros.

La lesión le hizo perderse los Juegos Olímpicos de Londres, en los que iba a ser el abanderado español, y le tuvo siete meses fuera de las pistas. Su regreso fue arrollador, volvió a levantar la Copa de Mosqueteros, por octava vez, y cerró el año con su segunda victoria en el US Open y como número 1 del mundo.

Sin embargo, los problemas con las lesiones volvieron en 2014. Tras alcanzar la final de Abierto de Australia, se tuvo que retirar del partido ante Wawrinka por fuertes dolores en su espalda. Ganó Roland Garros, pero una lesión en su muñeca derecha le impidió disputar la gira norteamericana. Además, fue operado de apendicitis.

En 2016, alternó buenos momentos, como sus victorias en Montecarlo y Barcelona, con decepciones como el abandono en Roland Garros, por culpa esta vez de la muñeca izquierda, que le dejó también sin Wimbledon.

En los dos últimos años, Nadal se ha dosificado más que nunca, y sus renuncias a torneos se han convertido en una constante. El balear ya no fuerza y selecciona con mimo las citas en su calendario. Tras un gran inicio de 2018, culminado con su undécimo Roland Garros, el tenista español ha sufrido diversas molestias físicas que han frenado su temporada. Hasta 2019 se despide Rafa.

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